CAPITULO 6 - El ladron robado


Diario.
Año XX,

primeras aproximaciones.

*Lo lamento, hasta cierto punto, me había encariñado con el grupo. Pero eso no es todo, algo me une a ellos, una extraña sensación, particularmente con Bregor. ¿Qué fue ese temblor que recorrió mi cuerpo al leer la nota que escribió el monje del voto de silencio? Había algo en esas palabras que me inquietaba, pero no era el contenido de ellas, era en realidad, aunque suene extraño “su caligrafía”. ¿A qué me recuerda?

*Creo que no sería mala idea retomar nuevamente un diario (como alguna vez, que lejano me remonta aquel recuerdo). Aquí lo estoy escribiendo; a medida que las palabras se inscriben en el papel, a medida que la pluma descarga su tinta, la inmensidad de mi ser –todo lo que ya está determinado “no-ser”– entra en conflicto. Nuevamente, regreso a mi refugio. Las letras, la palabra viva, literatura metafísica: te recuerdo… Canal de expresión que se abre -otra vez- para clarificar mi destino. Escribo estas palabras, que a mi ser le resultan extravagantes y complicadas
-vocabulario ajeno- pero que mi “no-ser” necesita expresar. Todo lo que no fui, será en éste diario.


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Jansen siguió hacia el norte, la noche ya estaba consolidada y algo sintió desde su montura. Alguien en las cercanías le vigilaba... Andurant aun estaba a pocos kilometros y las estrellas parecían ser la única luz en ese momento.

Habiendo alertado que alguien o algo le seguía, Jansen aumentó el galope a su ritmo normal... Con una mano escondida en el manto, aferrando la daga, agudizo su oído; aparentando no haberse percatado de la presencia, aguardando a que tome la iniciativa. Con su caballo, comenzo a cambiar la marcha, dando grandes círculos, tratando de posicionarme sutilmente a las espaldas del perseguidor, obligándolo a que devele su escondite y su presencia.

El Ratero se dió cuenta que quien le seguia habia desaparecido o algo parecido pues no se encontraba en las cercanias a nadie...

La ciudad de Andurant estaba a pocos kilómetros y se podía ver desde el lugar una fogata como la de la noche anterior donde conoció a Aquiles el lider de los busca insectos.

Jansen fijó nuevamente su vista para dar con aquel que le seguia pero nadie se mostraba... aparentemente en la noche estaba él solo y la ciudad de Andurant esperándole.

A pesar de haber sido incorporado a las filas del gremio de los buscainsectos, Jansen avanzaba cautelozamente hacia la fogata. A Jansen se lo veia desconfiado, inseguro. Tal vez, ahora que estaba solo (que no estaba más acompañado por el grupo, con aquel que supo descubrir y demostrar lo mejor de sus habilidades) se convirtió en un eterno perseguidor perseguido. Como diría un verso de un gran poeta de un reino lejano: "un hombre que está solo y espera"

En el camino, los caballeros y los caballos de Doroteh ya no estaban... Jansen recordó el último comentario de Aquiles el cual dijo que se encargaria de todo.

Acercandose hacia la fogata se dió cuenta que habia un sujeto dormido. El caballo ya parecía cansado a esas horas.

El sujeto dormido aparentemente era uno de los hombres de Aquiles, un buscainsectos. Sus ronquidos se escuchaban a la distancia y solo se mezclaban con el quiebre del aire que hacian las leñas quemandose. Toda la ciudad parecía dormida... aunque nuevamente esa sensacion de que lo estaban observando apareció en el landron.

Se acercó hacia la entrada de la ciudad, tratando de no despertar al cófrade que dormia. Jansen tenia necesidad de estar solo. Se dirigio hacia la taberna para entregarse esta noche al alcohol.

Iría al Cuervo Negro, más allá de saber que Aquiles estaría obviamente al tanto de su regreso a la ciudad, quería ir a hablar con su jefe. Le pediría unos días de clandestinidad en la ciudad para perder la pista a los perseguidores, mientras se dedicaría a planear su próxima acción. Definitivamente, tenía una imperiosa necesidad de volver a Doroteth. Por otro lado, y por primera vez en su vida, haber tenido que abandonar su hogar lo reconfortó. Sentía un peso menos, y aunque amaba y adoraba a su madre y estaba consciente de su enfermedad, también descubrió el placer de la independencia. Jansen era un hombre inteligente, aunque no estaba versado en el arte del conocimiento erudito, pudo aceptar a la muerte como un tránsito de la vida. Y su madre, que ya estaba muy mayor; toda su vida la dedicó a ella: cuidarla, arroparla, protegerla... Sin que ninguno de sus hermanos jamás se haga cargo. Sintió en lo profundo de su ser, que merecía aprovechar ésta nueva oportunidad que se abría en su vida: alcanzar a ser el artífice de su propia historia.

Pero algo detuvo su marcha...
La fogata seguía quemando el aire y los ronquidos superaban el sonido del silencio como un constante molino.

Jansen intuia que algo no estaba bien, algo estaba diferente... algo... algo le faltaba...
Tomó su chaqueta y todo parecía estar en su lugar ecxepto... el cofre que Aquiles le habia entregado para su mision en el sur el cual debia entregarle a Nahum, el viejo lider del gremio...

Jansen agudizó su oido y pudo notar alguien mas entre las sombras pero no lograba verlo... aunque sabía que estaba escondido cerca...

Jansen, alarmado por haber pérdido el cofre de Nahum se baja del caballo ferozmente. Con la daga desenvainada, se dirige hacia las sombras para esconderse. Enfurecido por por el extraño que lo sigue, más todavía por haber sido "robado", comienza la cacería de su perseguidor...

Los ronquidos seguian como si nadie hubiese interrumpido nada, el bajar del caballo y ocultarse, Jansen tuvo en su campo de visión la fogata, el caballo y el sujeto dormido.... nadie se presentaba cerca... al parecer, quien le habia robado el pequeño cofre, no pretendía mostrarse.

Jansen, oculto, agudiza el oído y la vista. Se dirige en dirección al último lugar donde él escuchó el ruido de su perseguidor. Oculto en las sombras y calculando cada pisada para no develar su posición, rastreará al enemigo. Solo piensa en atraparlo, confía en sus habilidades... el mejor bribón ganará éste juego de escondites y persecuciones.

El Ratero se quedó espectante aunque atento unos cuantos minutos... hasta que algo pudo notar... alguien o algo se movía unos 30 metros alejado por los matorrales hacia la ciudad...

El ratero, sigilosamente, observa los movimientos de su perseguidor. Trata de dislumbrar su figura para poder fijarla en su memoria. Con cautela, sigue sus pasos manteniendo la distancia. El bribón intentará sorprenderlo: dará una vuelta completa para esperarlo cerca de la entrada de la ciudad (la dirección hacia dónde se dirige).

Jansen está a punto de moverse cuando alguien lo toma por la espalda sujetandolo y apuntandole con una filo el cual el ratero siente en su piel y escucha una voz muy familiar que le dice:

- No entra nadie a mi ciudad sin antes pasar por mi, ahora habla mald...

En eso el sujeto parece interrumpirse a si mismo y susurra:

- Jansen?

Jansen se gira y puede ver a Aquiles algo sorrpendido y alejandose de su posicion amenazante:

- Oye, lo siento pero... que haces tu aqui?

Jansen aun tratando de no perder de vista su objetivo miró neuvamente pero esta ves sin resultados satisfactorios, al parecer el ladron de ladrones habia desaparecido.
Aquiles le dijo:

- Niño, o te olvidaste de algo o haces las misiones muy rapido...

Aquiles sonreia como de costumbre mientras guardaba su espada.

-Aquiles, he cambiado de planes. Necesito hacer unas cosas antes de embarcarme en mi viaje en busca de Nahum.

Jansen se levanta, muy despacio. Pretende terminar cuanto antes con la conversación. Su único objetivo es recuperar lo que le robaron.

Aquiles no puede saberlo, sería una deshonra para Jansen.Cuando termina la conversación (jansen habla lo menos posible), se dirige al lugar donde vió la figura por última vez. Comenzará a rastrear de cero las pisadas del ladrón de ladrones.

Hasta que no recupere el cofre no dejará de buscar. Sabe que el extraño, en esta ciudad, no tiene muchas chances, en algún momento tendrá que salir de su escondite; solo espera ser el primero en estar ahí cuando lo haga.

Aquiles lo miró algo desconcertado pero no le dijo mucho mas al respecto:

- Bien Chico, la verdad no entiendo nada... pero no tengo mucho tiempo ahora, luego hablaremos. Tengo que ir a hacer algo, estaré en el cuervo negro mañana por la tarde. Nos encontraremos ahi y hablaremos a solas.

Aquiles no parecía disgustado por lo que le habia dicho Jansen pero tampoco es que le agradara... aunque se lo notaba con varias cosas en la cabeza y asi el lider de los busca insectos se marchó alejandose en la oscuridad.

Jansen comenzó a buscar a quien le habia robado el Cofre de Nahum. Trató de seguir las pistas y agudizar su oido... era muy complicado dar con esa persona. En eso Jansen escuchó unas ramas moverse cerca de un arbol lo cual indicaba que alguien estaba ahi... aunque podia tratarse de una piedra que alguien arrojó tambien por lo que cuidadosamente se fijo que habia alli caminando silenciosamente entre las sombras para no ser visto...

Y en eso sintió un fuerte resplandor blanco sobre sus ojos lo cual hizo que perdiese la vision completamente y algo lo sujeto provocando que no pudiese usar su espada para defenderse. Jansen No podia ver nada ni escuchar, estaba completamente aturdido por ese resplandor blanco y en eso sintió como si algo lo desmayara poco a poco mientras seguia sujetado y sus fuerzas se fueron perdiendo hasta que por fin quedó inconciente...

La cabeza le dolía y los ojos del ratero comenzaron a abrirse lentamente. Vio que estaba en una especie de cueva algo humeda que hasta le pareció familiar (le recordaba a la cueva de Cruxar) pero era diferente... el aire era mas puro y aunque habia humedad no era tan exagerada. Las estrellas alumbraban tenuemente la cueva, al parecer tenia salida al exterior. Frente a este, el ratero pudo ver tenuemente, ya que la oscuridad le perjudicaba la vión que poco a poco se iba acostumbrando, una figura femenina que parecía estar preparando un par de cosas. Y en eso esta mujer pareció percatarse de que Jansen despertaba y le dijo como burlandose:

- Hasta que despertaste, bello durmiente... no tardara en sair el sol y veo que tenías mas secretos guardados que este cofre.

La vista de Jansen pudo ver mejor una ves estaba mas despierto y vió a una bella mujer de cabellos rubios la cual la cubria una capa ligera pero que se adaptaba facilmente a su cuerpo. En sus manos sostenía el cofre de Nahum y en la otra el frasco de color ambar que Aquiles le habia dado, el cual solo tenian los busca insectos.

Jansen se dió cuenta que estaba atada demasiado bien... tanto que al parecer le era imposible deshacerse de las cuerdas a pesar de su habilidad... era como si esa mujer conociese todos sus trucos. Aunque era imposible que conociese los secretos de los busca insectos como lo era el frasco y el cofre...
La mujer se acercó a Jansen dulcemente y le dijo mientras se agachaba sobre sus rodillas sonriendo y mostrandole el cofre:

- Dime, como abro este cofre? .... si me lo dices pues prometo liberarte. Yo no soy una asesina, pero si no me dices como abirla pues tendré que dejarte aquí un largo tiempo buscando que alguien me lo diga. Tu debes saberlo... y no pienso irme de esta ciudad tan rapido...

La verdad era que Jansen no tenía idea como abrirlo, pues él solo lo cargaba para entregárselo a Nahum en el sur...
La mujer lo miraba con sus hermosos ojos azules mientras esperaba sonriente que el ratero le de la respuesta.

Al parcer... el amanecer que se acercaba sería el comienzo de un largo día.