-Oye Beren, qué es un elfo?

Falta 1 día.
Idril se levanta, otro día más, tiene hambre y sed, una sensación repetida cada semana. Él no sabe, le hace mal comer una vez por semana, tal vez nunca lo sepa. Se levanta, solo a dormido 4 horas, nada se le cruza por la cabeza

“ quién soy? Qué quiero? Qué voy a hacer?, Qué siento?”

No son preguntas frecuentes en su vida. Se baña con el agua fría de costumbre, se pone la misa ropa de siempre y sale a buscar trabajo al puerto.

-Sientes eso? Son las miradas de los humanos, se clavan en tu cuello como pequeñas agujas. Acostúmbrate…

Nuestro elfo llega al puerto:

-Hola, necesito dinero para comer, que tiene para hoy?

La misma pregunta, repetida una y otra vez, durante años, junto con la misma respuesta:

-Aaag, eres tu elfo, esta será la última vez que te daré trabajo, los jefes del puerto me lo prohíben, no es nada personal, vamos tu sabes.

Este señor parece alguien diferente, pero Idril no lo sabe, no se da cuenta de esas cosas, puede ser que situaciones como estas se hayan repetido constantemente de modo decreciente desde el primer día que recuerda que vive en esta ciudad, quien sabe.

Después de conseguir algunas monedas se dirige a la taberna, una cerveza y algunas palabras con René y nuevamente a la casa.

-Arendil, no sabes quién es, Idril? fue un arquero elfo legendario, escucha la historia atentamente…

Otra vez, siempre que vuelve a la casa se le cruza la misma frase por la cabeza, al pasar por su antiguo Orfanato. No conoce la historia y tampoco le importa en lo más mínimo quien es Arendil, no conoce otros elfos, y tampoco le interesa saber sobre aquellos que han sido glorificados por todas las razas.

Idril llega a su casa, pero hay algo diferente esta vez, un arco está tirado en la puerta. Cómo nadie se lo llevó? Después de preguntarse esto el elfo lo agarra, lo deja en la mesa, sucia llena de telarañas, y se acuesta en la cama. Serán otras largas horas de mirar el techo, sin nada que se le cruce por la cabeza.

-No puede ser muchacho, algún interés tienes que tener, algún sentimiento, algún objetivo o deseo se te tiene que aparecer. No te apresures el día menos pensado, te levantarás y tu vida dará un giro de 180 grados.

Este día es el día, pero Idril no sabe.
Un sudor corre por su frente, ha tenido un sueño, es raro, nunca sueña. Qué hora es? Se quedó dormido, quien sabe cuánto tiempo ha estado en la cama.

Ya pasado el mediodía, Idril se dirigía hacia la taberna "El Pescado Verde" para tomar un trago de cerveza como de costumbre y frecuentar algún que otro conocido para enterarse de las últimas novedades laborales. Mientras se dirigía al lugar caminando por la calle central de Doroteh se dio cuenta que había algo diferente. Las trompetas del castillo daban la bienvenida a una elegante carrosa de la nobleza. La muchedumbre no se hizo esperar en la…